La iniciativa tiene como objetivo reforzar el ecosistema de las industrias culturales y audiovisuales en la Ribera de Navarra, ayudando a que ideas creativas puedan transformarse en proyectos viables dentro de un sector en crecimiento. En esta edición, cuatro propuestas han formado parte del programa, combinando disciplinas como el audiovisual, las artes escénicas, la comunicación cultural o la ilustración.
El gerente del Clúster Audiovisual de Navarra (CLAVNA), Arturo Cisneros, destacó la importancia de acompañar a los creadores en su profesionalización dentro de una industria cultural cada vez más relevante. Según explicó, muchos proyectos nacen “de mentes inquietas y artísticas”, pero necesitan adquirir una visión más industrial para consolidarse. En ese sentido, subrayó la utilidad del programa para abordar aspectos clave como el marco legal, los derechos de autor, los riesgos laborales o la estructura empresarial del sector.
Cisneros también puso el acento en el valor de la red de contactos generada durante el proceso. “Es una industria que se basa mucho en los contactos además de en el talento artístico”, señaló, destacando el papel del networking y del asociacionismo para abrir oportunidades profesionales.

Entre los proyectos participantes se encuentra Angry Cat Games, de Emilio Eigler, que desarrolla La Decisión, un cortometraje animado interactivo en 2D que combina cine, arte digital y videojuegos. La propuesta permite que el público modifique en tiempo real la estética de personajes y escenarios mediante una aplicación web, generando una experiencia distinta en cada proyección. Además del cortometraje, el proyecto incluye una herramienta tecnológica que podría licenciarse para nuevas producciones audiovisuales.
Eigler explicó que llegaron al programa con una idea inicial y que, tras varios meses de trabajo, ya cuentan con un prototipo avanzado. En su opinión, la aceleradora ha sido clave para enfocar el proyecto y conocer posibles vías de financiación. También destacó el valor del networking: “Para nosotros, que llevamos poco tiempo en España, ha sido muy importante conocer gente y crear contactos”.
Otra de las iniciativas seleccionadas es la de la creadora escénica Carlota Marín Lahuerta, que plantea un proyecto integral vinculado a las artes escénicas. Su propuesta combina dirección y producción teatral con su compañía Expuesta Teatro, autoría dramática, pedagogía escénica y teatro comunitario. Este enfoque transversal busca consolidar su trayectoria artística en Tudela y reforzar su posicionamiento como creadora escénica, ampliando además su actividad en Navarra y su entorno.
Por su parte, Yaiza Aguerri impulsa el proyecto Entretierras, una iniciativa que pretende visibilizar la cultura, el ocio y los pequeños negocios de la zona rural situada entre Navarra, La Rioja, Aragón y Soria. El proyecto ofrece servicios audiovisuales y de comunicación para asociaciones, entidades públicas y pequeñas empresas, además de promover iniciativas culturales propias. Entre ellas destaca la organización del primer Festival Entretierras y la producción de un cortometraje colaborativo con alumnado de centros artísticos de Alfaro, Tarazona y Tudela.
Aguerri explicó que el programa le ha permitido transformar una idea inicial en un proyecto profesional ya en marcha. Según señaló, La Probeta ha sido especialmente útil para orientarse en cuestiones legales y administrativas y para identificar contactos y recursos dentro del sector cultural.
Completa la lista de proyectos Relatos gráficos de polvo y luz, de Myriam Cameros, una serie de microhistorias ilustradas que reinterpretan el patrimonio navarro desde una perspectiva contemporánea. Cada pieza parte de hechos documentados que se transforman en relatos visuales breves, pensados principalmente para formato digital, aunque también adaptables a ediciones impresas experimentales.
Cameros explicó que su trabajo nació en redes sociales, donde sus microhistorias tuvieron una gran difusión mediática, y que ahora busca convertir ese formato en una propuesta profesional para instituciones culturales, museos o proyectos turísticos. Para la autora, el paso por La Probeta ha sido “espectacular”, especialmente por la oportunidad de conectar con otros creadores y compartir inquietudes en un ámbito que, en muchas ocasiones, puede resultar solitario.
Con esta sesión final, La Probeta cierra una nueva edición consolidándose como una plataforma de impulso para las industrias creativas de la Ribera de Navarra. A través de mentorías, formación especializada y generación de redes profesionales, el programa busca convertir el talento creativo en proyectos sostenibles que contribuyan al desarrollo cultural y económico del territorio.



